Escrito Por: Israel
Alvarado E. Psicólogo.
“Así que, no os afanéis por el día de
mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio
mal”. Mateo 6:34
Una de las cosas sobre las que más advierte el Señor Jesús a sus
discípulos es el tener cuidado con las preocupaciones, el ansia y la
inseguridad que trae el tener fija la mirada solo en las cosas materiales.
Esto debido a que es común que el pobre caiga en la tentación de
angustiarse por lo que no tiene, tanto como el rico se afana por no perder lo
que tiene. Ya que el problema del afán, radica más en la inmadurez emocional de
la persona que en la situación económica que está viviendo.
Debemos aprender a despreocuparnos por las cosas. Ahora, esto no quiere
decir que viviremos una vida irresponsable y negligente. Si no que aprendamos a
trabajar en la plena confianza de que al final de todo Dios es quien tiene el
control y Dios es quien proveerá.
La clave está en la frase final del versículo, “Basta a cada día su propio mal”. Debemos de aprender a
sortear las adversidades de cada Día, ya que esta son las reales, y sobre las
cuales podemos hacer algo. Las que pasaron ayer ya pasaron y no podemos cambiar
nada, y las que han de venir por más que deliremos he intentemos adivinar
cuáles serán, nunca lo sabremos hasta que se nos presenten.
Ocúpate de las cosas que puedes hacer hoy. Y todo aquello en lo cual no puedes hacer nada porque cambie, mejor déjalo en las manos de Dios, solo Él puede hacer todas las cosas. Nosotros no.
Date cuenta cuáles son tus prioridades. Enfócate en mejorar tu relación
con Dios. Aprende a confiar en Él y escucha cuáles son sus planes para ti.
Te aseguro que Él mejor que nadie, sabe que es lo que tú
necesitas.
Publicado en la edición de Agosto de 2013 de la Revista Electrónica
“Nueva Vida”
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